Carta: No me extrañes.

Diario antes de dormir me pregunto cual es la cantidad de lágrimas que una persona puede llorar. Después de tanto tiempo supuse que las mías ya las había agotado. El sentimiento de extrañar deja de doler, pero no falta en plena madrugada ese golpe al pecho que me revive del sueño y me roba un suspiro que lleva tu nombre.

Lo negativo se desvanece, y durante esas horas te necesito, te amo, te quiero y te bendigo, es difícil no hacerlo con el silencio de mi recámara, de mi casa, de la calle, de la ciudad. A veces cierro los ojos en ese instante para desear escucharte, a pesar de esos kilómetros que nos separan durante esas horas eso no existe. El corazón me late, como si supiera que en unos instantes va a tener que volver al mismo estado de la noche anterior… la soledad. Tanto trabajo, ajetreo, distracciones, música, gritos, sonrisas hacen que se olvide por unas horas en el día, pero a estas horas todo regresa, como si jamás se hubiera ido. No dueles, no, ya no, no soy feliz de noche, pero tampoco triste de día, estoy en ceros, en neutral, y en ese pensamiento, logra llegar a mis oídos tu risa, mi sonido favorito, abrazo mis piernas, y bailo a su ritmo, cada centímetro de mi piel goza tu risa, el sonido, y por un momento estas aquí, en eso mis ojos visualizan tu silueta a un lado del tocador, te admiro, no te deseo ni te mal pienso, solo te admiro, como si fuera la última vez que pueda hacerlo, y al otro lado de la habitación cae algo, un pequeño alhajero, con lo único que me queda de ti, tu inicial de Amor, de Alegría, de Ansiedad y al mismo tiempo de Abandono. Una lágrima más pasa por mi mejilla, y puedo escuchar otro pedazo de mi corazón romperse, y es cuando otro de mis sentidos reacciona y te habla. Te digo que te amo, como nunca he amado a nadie en mi vida, te reclama todos los esfuerzos que no hiciste y te pide disculpas por no notar nunca los que sí. Te repito una y otra vez que no se como ser diferente, que no se amarte de otra manera, más que de la más loca e intensa, pues es la única que se. Te grito los errores de los dos, lo que nos faltó, lo que sobró, lo que no fue, lo que ahorita es, y la incertidumbre de no saber lo que será. Mi voz se corta, después de tanto tiempo no se como hablarte a veces, la vida te amoldo a ser mi igual, a ser espejo de mis emociones, de mi carácter, de mi ser, de lo bueno pero también de lo malo, te lloro dándome cuenta de que mi corazón ya no sabe como comunicarse con el tuyo, se nos fue de las manos, mi inmadurez de tal vez ver cosas donde no las hay, o donde tal vez si las hay, tu testarudez de no querer ceder, de no dejarte ganar, que es lo mismo que me pasa a mí. Te pido que me cuides el corazón, ya que yo no puedo, pues no está completo, con cada risa, con cada lágrima, con cada suspiro, con cada alegría, con cada tristeza, con tanto reclamo, te fuiste llevando poco a poco una parte, parte que al mismo tiempo no me deja estar bien contigo. Te suspiro al oído de la misma manera en la que siempre me robaste el aliento desde el primer día, yo no sé si te amé en alguna otra vida o si tenga oportunidad de amarte en alguna de las siguiente, pero tuya soy, y si te lo tengo que repetir mil veces como ahorita, te lo repito, me quedó claro que el no hablarte, no buscarte, no saber de ti no quita que soy tuya, y siempre lo seré. Te pido que no me extrañes, si no que me recuerdes, que cada momento del día y no solamente ahorita de noche, me escuches, ya sea en la voz de la otra gente, en la de tu mente, en la de tu corazón, así como te hablo ahorita, sonríeme, abrázame, suéñame, pero jamás me extrañes, porque si me extrañas significa que desaparecí de esta tierra, y que me esfumé de tu corazón.

Y al final, el último de mis sentidos reacciona, te acarició el pelo aunque se lo mucho que te molesta, acaricio tus ojos, mis labios tocan los tuyos, como si no existiera nada más, confirmando que nunca fue difícil amarte, como si nunca fuera a amanecer, deseando que cada centímetro que toco de tu piel sea para borrar todo lo malo que nos pasó, y que nos llevó a estar aquí, lejos pero tan cerca, durmiendo a tu lado, siendo tu otra mitad, y al entrelazar tu mano me doy cuenta que esto, que este momento, que estos minutos, estas horas en la noche, donde no existe nadie más, donde solo estamos tu recuerdo y yo en mi imaginación, esto, es lo único que me mantiene viva el día siguiente.

Un comentario en “Carta: No me extrañes.

  1. Awwww 😦
    Tu carta me trajo recuerdos y me removió sentimientos…hace relativamente poco (o mucho, no sé, el tiempo en estas cosas es relativo para cada uno) es cuando más feo he sentido el corazón roto y creo que apenas va en proceso de curarse…lentamente…awww…

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