Carta: No me extrañes.

Diario antes de dormir me pregunto cual es la cantidad de lágrimas que una persona puede llorar. Después de tanto tiempo supuse que las mías ya las había agotado. El sentimiento de extrañar deja de doler, pero no falta en plena madrugada ese golpe al pecho que me revive del sueño y me roba un suspiro que lleva tu nombre.

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